Desde hace unos meses, hay un electrodoméstico que ha llegado para quedarse en las viviendas de toda España: la freidora de aire o airfryer. Ya sea porque empiezan a subir las temperaturas y encender el horno aumenta la temperatura del hogar, o simplemente porque quieres probar a preparar tus comidas de forma diferente, te contamos cual es el impacto de este electrodoméstico en tu factura de la luz.

Si te estás planteando comprar una y quieres conocer sus ventajas frente a los hornos tradicionales ¡sigue leyendo! Además, responderemos la pregunta más importante: ¿Cuánta luz consumen las freidoras de aire?

Freidora de aire vs. horno

El horno, ese electrodoméstico que no puede faltar en cualquier cocina, se ha encontrado con un potente rival: la freidora de aire. Este novedoso invento se ha convertido en uno de los dispositivos más cotizados por su practicidad. Ambos electrodomésticos tienen la capacidad de cocinar de forma saludable, transformando la energía que producen en calor.

Pero claro, hay una gran diferencia entre ellos: mientras que para cocinar con el horno es casi imprescindible contar con aceite para que se complete la cocción de los platos, las freidoras de aire rara vez lo necesitan ya que utilizan el aire y el calor para cocinar cualquier ingrediente, incluso, consiguen simular una fritura en toda regla.

Sin duda, esta es una de las características que más destacan los seguidores de la freidora de aire, es el electrodoméstico perfecto para consumir patatas fritas o cualquier alimento con acabado crujiente de forma 100% saludable. Si sumamos esto a que es un aparato de tamaño pequeño, que su mantenimiento es muy sencillo y que es fácil de transportar, podemos entender perfectamente su auge.

El horno de convección, por su tamaño y potencia, tiene la capacidad de cocinar muy rápido grandes alimentos o platos de comida muy elaborados, pudiéndose añadir ingredientes en las diferentes fases de cocción. Además, es una opción más que interesante para cocinar diferentes platos a la vez y, así, aplicar el batchcooking que no solo es bueno para planificar tus comidas, si no para ahorrar en la factura de la luz.

Actualmente la gran oferta de freidoras de aire provoca que su precio sea bastante más competitivo que el de un horno. Al horno, además, hay que añadirle el coste de la instalación y sus grandes dimensiones que, para algunas viviendas, puede ocupar demasiado espacio.

Por último, al ser el horno un electrodoméstico con más potencia, se corre el riesgo de que salte el diferencial si la potencia contratada de luz no es la adecuada. Si esto ocurre, es un buen momento plantearnos aumentar la potencia de la luz. Si tienes alguna duda, te animamos a usar nuestra calculadora de potencia.  Sin embargo, la freidora de aire también puede provocar este problema si se utiliza al mismo tiempo que otros pequeños electrodomésticos y aparatos de uso habitual.

¿Cuánto consume una freidora de aire?

Analizados los pros y contras de cada electrodoméstico, nos adentramos en el meollo de la cuestión: cuál es el impacto en la factura de la luz de cada una de ellas.

Por supuesto, siempre hablamos de manera general ya que el consumo final dependerá de muchos factores, como el tamaño del horno o freidora del aire, su potencia, o el tipo de tarifa de la luz que tengas contratada.

Por ejemplo, si concentras tu consumo eléctrico en la segunda parte del día, quizá te interese pasarte a una tarifa con discriminación horaria o, si ya cuentas con ella, encender el horno o la freidora de aire en los periodos con menor precio energético.

Las freidoras de aire, de forma general tienen una potencia de entre 1.000 y 1.400 watts (recordemos que los watts o vatios son la unidad de media de la energía). El consumo final dependerá del tiempo de uso del dispositivo. Y es en este punto donde la freidora de aire juega una carta ganadora: por regla general, el tiempo de uso de las freidoras de aire es menor ya que se cocina menos cantidad de comida y al ser un aparato más pequeño, alcanza su punto óptimo de calentamiento antes. Aun así, es posible emplear un horno a unos 1.000-1.500 watts, pero, habitualmente, tienen un consumo mayor por su tamaño y potencia.